Los Arejos celebra a su patrón, SAN ISIDRO LABRADOR

Un santo del siglo XI que nos ofrece su testimonio de vida y sus valores a nosotros, ciudadanos del siglo XXI. La pedanía de Los Arejos nos convocó el día 19 de Mayo, para celebrar la fiesta de San Isidro Labrador. Un santo que nos recuerda «que no podemos conformarnos con una existencia mediocre, aguada y licuada». ¡Qué sencilla es la vida de san Isidro! Es como la de la mayor parte de las personas.

Con la asistencia de algunos concejales del ayuntamiento aguileño, el pedáneo y unas cincuenta personas se celebró la Eucaristia en la plaza de la pedania, ante el altar del santo labrador. Eucaristia, como siempre, tan bien preparada y, sobre todo, con mucho cariño, por Juanita Carraco tan querida y apreciada por los vecinos de los Arejos.

La Eucaristia, presidida por D. Manuel, sencilla y familiar, como lo era el santo, fue un dar gracias a Dios por recordarnos que se puede ser santo en la vida cotidiana de la familia, el trabajo, la convivencia con los vecinos, y el compartir con los necesitados.

Así glosó D. Manuel la vida del santo. Sus trabajos fueron muy sencillos, primero como pocero y después como labrador, vivía con un espíritu de oración y con una vida de gran generosidad con los todos, especialmente con los pobres. Contemplado el conjunto de su vida, como esposo, padre, trabajador , compartiendo con todos, lo que tenía, sabía y vivía, podemos decir que San Isidro es para nosotros como un grito que nos despierta y levanta.
San Isidro era muy responsable en su trabajo, y atendía a su familia y respetaba a la naturaleza. Del santo labrador hemos rezado al comienzo de la Misa: «Señor, Dios nuestro que, en la humildad y sencillez de san Isidro Labrador, nos dejaste ejemplo de vida escondida en ti, con Cristo; concédenos que el trabajo de cada día humanice nuestro mundo y sea, al mismo tiempo, plegaria de alabanza a tu nombre».

San Isidro es un santo popular y querido en España. Son cien, aproximadamente, los pueblos en España que le veneran como patrón, hay cientos de ermitas y cofradías que le festejan el 15 de mayo, como hoy nosotros, cooperativas agrarias quellevan su nombre como protector de sus campos y cosechas. Fue en 1960 cuando el papa Juan XXIII proclama oficialmente a san Isidro, Patrono de los agricultores y campesinos españoles. En estos tiempos está de moda hablar, escribir y reivindicar lo ecologíco. San Isidro vivió y trabajó en contacto continuo sobre los seres vivos del campo… bueyes, mulas, pájaros y el medio en el que se desenvolvió era earejos-2018l campo donde pasaba horas y horas haciendo el trabajo propio del agricultor, erar, sembrar, segar, trillar. En el campo contemplaba las flores, las amapolas, los àrboles, los sembrados, veía el agua del río Manzanares y Manzanares y en esa hermosa creación veía San Isidro la mano de Dios.

También indicó que la fiesta no puede quedarse sólo en una celebración gozosa de los vecinos, sino debe llamarnos a unos compromisos en nuestra vida. y señaló 5 tareas o retos a asumir en águilas y en Los Arejos.

1. Cuidar el aire que respiramos, ese aire, a veces, tan viciado por contaminantes.

2. Mantener nuestras fuentes de agua, aquí en Águilas nuestro mar, limpios de desechos y de basura.

3. Respetar los animales tan presentes en nuestras vidas.

4. Conservar la flora de nuestro pueblo, las flores, los arbustos, los árboles, las frutas, las verduras y hortalizas que nos sustentan.

5. Amar y acoger a los hombres y mujeres más vulnerables de nuestra sociedad. El hombre y la mujer son los auténticos protagonistas de la creación, son sus destinatarios y, a la vez, usufructuarios y administradores.

La celebración terminó con esta oración.

Queremos un día luminoso para buscar la luz del cielo
Una tierra firme y bien dispuesta en la que sembrar un futuro para nuestro pueblo.

COMO TU, SAN ISIDRO

Con los dos ojos labraremos la tierra:
con uno mirando al cielo, para que Dios bendiga nuestro esfuerzo, y con el otro, en la zanja, para que no nos falte el alimento.

Ayúdanos, San Isidro, a empujar con aliento divino la aguijada sobre el duro suelo.
Hoy, como nunca, amigo labriego necesitamos de tus manos
para saber guiar el cayado de nuestro ser, vivir y trabajar.

Te pedimos San ISIDRO,
que, ante Dios, hagas presente la oración de este pueblo de Los Arejos que, con espigas en sus manos,
oraciones en sus labios, con cestas de mimbres regalando frutos,
vinos generosos o miel silvestre y pan recién sacado del horno
ama a Dios sobre todas las cosas y proclama con la fe de nuestros padres:

¡Bendito sea el Señor que nos da la tierra de la que nos ofrece el ciento por uno
cuando se le trata con mano humana y abono divino. Amén.

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