Nuestro adíos a D. Roberto. Descanse en paz

En el hermoso día mariano de la Inmaculada Concepción, 8 de Diciembre de 2018, D. Roberto Belarmino se nos ha ido a la casa del Padre de la mano de la Madre, a quien tanto amor y devoción tenía.
Durante la últimas semanas una neumonía lo llevó 2 veces al hospital, una complicación de esta enfermedad le hizo sufrir en los últimos días; pero él prefería el calor del hogar familiar, la cercanía de los amigos, el cariño de quienes le acompañaban, que los cuidados médicos del hospital.

En nuestra parroquia de San José, desde su jubilación, atendió con verdadero esmero y dedicación la Capilla del Cristo de Medinaceli y la Residencia de Ferroviarios, donde tanto cariño y aprecio ha dejado. También, y durante varios años, acompañó a los grupos de FAC y de ORACIÓN Y AMISTAD, y habitualmente, durante la semana,  decía la Misa de las 9 de la mañana.d-roberto

En su recorrido ministerial y espiritual descubrió el rostro de un Dios misericordioso y siempre cercano al hombre; en todas sus catequesis, charlas, meditaciones, homilias y escritos resaltaba, cada vez más, el rostro de un Dios Padre con corazón de Madre, en esto insistía constantemente.

Nos motivaba a la confianza en Dios, a la esperanza en que Cristo hace nuevas todas las cosas y es salvación para todo aquel que confía Él.

Podríamos decir más y más cosas de su larga vida… lo dejamos todo en las manos de Dios y a Él lo confiamos. Reproducimos un escrito suyo en la Hoja Parroquial de la Pascua de 2014.

 

Resucitar, una realidad futura

Hace dos mil años se nos dió la más hermosa y esperanzadora noticia: “JESÚS HA RESUCITADO, LA MUERTE HA SIDO VENCIDA.” Y es que con la Resurrección del Señor hemos recobrado la esperanza, porque el gran enemigo de la vida no es la muerte sino la falta de esperanza. A aquellas mujeres que, en la mañana de Pascua llegan al sepulcro de Cristo, un ángel les dice: “NO BUSQUÉIS ENTRE LOS MUERTOS AL QUE ESTÁ VIVO.”

Y éstas palabras han sido siempre para mí un gran consuelo, porque ya sé que mis padres, mis hermanos, mis amigos… están vivos aunque no estén aquí… Y que yo, como ellos, no moriré para siempre, sino que que me iré al encuentro de ellos, y estoy convencido porque creo firmemente en la palabra de Dios, que nos dice que así como Él ha resucitado también nosotros vamos a resucitar. Es, por eso, que la Pascua nos trae un mensaje de esperanza y, con ella, la gran alegría de nuestro futuro.felicespascuas2011
La resurrección es el mayor acontecimiento de nuestra fe. Lo dice San Pablo: “SI CRISTO NO HA RESUCITADO, VANA ES NUESTRA FE. ¡PERO HA RESUCITADO!” Nuestra resurrección debe empezar ya desde ahora, y lo vamos logrando:
–  Cuando superamos el pecado y la tristeza.
–  Cuando nos acercamos con amor al que nos necesita.
–  Cuando tenemos un amor especial a los que sufren.
–  Cuando respondemos con una sonrisa al insulto.
–  Cuando creemos que la muerte es el último paso hacia Dios.
Si vivimos la fe a fondo ya estamos resucitados. Vencidas las horribles enfermedades que amenazan la vida, sabemos que, a pesar de todo, un día tendremos que morir, pero vivida la fe sabemos que no moriremos. Esta es la verdad de la Pascua que celebramos y que nos llena de alegría. Por eso mi deseo para todos: ¡¡¡FELICES PASCUAS!!