Abriendo las puertas a un nuevo curso

La Parroquia: Comunidad misionera, iglesia en salida

 

“Los creyentes estaban todos unidos y poseían todo en común. Vendían bienes y posesiones y las repartían según la necesidad de cada uno. A diario acudían fielmente y unánimes al templo; en sus casas partían el pan, compartían la comida con alegría y sencillez sincera. Alababan a Dios y todo el mundo los estimaba. El Señor iba incorporando a la comunidad a cuantos se iban salvando”. (Hechos 2, 44 – 47)

Cuántas veces en nuestras reuniones de pastoral o de análisis de la realidad social nos preguntamos, ¿es válida hoy la presencia parroquial una respuesta pastoral a la situación del hombre actual o de la realidad aguileña en particular?

¿Parroquia – siglo XXI? ¿Binomio compatible o antagónico? Hablamos mucho de pastoral de conservación o mantenimiento… como algo ya poco rentable. Y muchos afirman que, desde el mensaje del Evangelio, hay que optar por una presencia más misionera, una pastoral más encarnada, más humanizada, más cercana, más utópica y evangelizadora? Se pide optar por una pastoral en estado de conversión, como lo indica la Evangelii Gaudium 25 – 33.

Se está extendiendo un convencimiento pastoral de que “la opción misionera renovará la Iglesia”: es la importancia de la fe convertida en vida. ¿Cuál es la conversión pastoral que necesita nuestra parroquia para ser más y mejor, en expresión del Papa Francisco, la iglesia que vive entre las casas de sus hijos e hijas”?

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 La reforma misionera de la parroquia

Siguiendo la Evangelii Gaudium se nos señalan las grandes lineas para avanzar en la conversión pastoral que dé un rostro y un corazón más misionero a nuestra parroquia.: 1º. Que esté realmente más en contacto con los hogares y la vida del pueblo. . Que no sea una complicada estructura de un grupo de selectos. 3º. Ambito de escucha de la Palabra de Dios. 4º. Vida cristiana fundamentada en el diálogo, la comunión,el anuncio, la caridad generosa. 5º. Parroquia que aliente y fomente la formación de un laicado comprometido y participativo en las tareas evangelizadoras. 6º. Escuela de misioneros en constante envio.

Continuando con la lectura de la Evangelii Gaudium, y dando un toque de pisar tierra a nuestro quehacer parroquial, se nos dice: “Tenemos que reconocer que la llamada a la revisión y a la renovación de las parroquias todavía no ha dado suficientes frutos en orden a que estén todavía más cerca de la gente, que sean ámbitos de viva comunión y participación, y se orienten completamente a la misión” (EG 28)

 Subrayados del Proyecto Parroquial para el curso 18/19

A la luz de la reflexión que venimos realizando en la parroquia, situando nuestra realidad concreta parroquial en el plan pastoral diocesano del año; así como en los documentos del papa Francisco, especialmente en la Evangelii Gaudium, nos iremos orientando en estas líneas de prioridad parroquial, que las iremos profundizando y clarificando, en acciones pastorales concretas de misión tanto a nivel general , en el seno del Consejo Pastoral Parroquial; como en los grupos apostólicos parroquiales en particular..

SUBRAYADO 1º.- Ir avanzando en la identidad misionera de la Parroquia

Sigue siendo actual el compromiso misionero al que Jesús nos llama a todos sus discípulos, a nosotros en nuestra particular realidad de Águilas, como un serio desafío: “Poneos en camino, y haced discípulos, ensenándoles a poner por obra todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los dias.” (Mateo 28, 19 -20)

Uno de los grandes peligros que podemos encontrar en nuestra acción pastoral es el centrar totalmente nuestra acción en el templo parroquial y en los que vienen. La parroquia no puede convertirse en un servicio público de lo religioso. No podemos esperar que los fieles acudan al templo, éstos son los menos, una realidad minoritaria en nuestra población, sino que debemo ser una parroquia en salida, al encuentro de los vecinos.

Afirma el Papa Francisco: “La formas tradicionales de acción pastoral no son suficientes para llegar a todo el Pueblo de Dios” (24 noviembre de 2014) Y repite con frecuencia: “que la Iglesia salga fuera, que la Iglesia salga a la calle.”
Todos nuestros esfuerzos deben orientarse para que los miembros de nuestra comunidad parroquial se conviertan en misioneros responsables de hacer llegar la Buena Noticia de Jesús a todos los ambientes de nuestra localidad, y especialmente a los más aturdidos o desorientados.

SUBRAYADO 2º.- Superar la pastoral de lo inmediato y urgente

Lo inmediato y lo urgente tantas veces nos lleva a la improvisación por la urgencia de la acción; buenas iniciativas que no se enmarcan en plan alguno, que persiguen la reacción ante una circunstancia de lo inmediato que no tiene espera, ante las multiples necesidades del día al día.
Debemos convencernos de la necesidad de un proceso organizado, de un proceso de sensibilización y concientización de una planificación organizada, que dé respuesta a la realidad en la que vivimos, y que implique, desde un compromiso sostenido, a todos los laicos en su protagonismo misionero.

SUBRAYADO 3º.- Dar protagonismo a toda los parroquia en la misión evangelizadora de Águilas, como miembros activos de la acción misionera

Consideramos tantas veces en nuestras reflexiones que involucramos poco o casí nada a los fieles en la realización de la misión parroquial: decisiones, programaciones, actividades presencias, protagonismo. Hay que buscar una progresiva corresponsabilidad de los fieles.

La misión evangelizadora de nuestra parroquia es de todos, con todos y para todos… cada uno en su particular realidad, pero implicado y corresponsable. Para ello será necesario promover ciertos espacios orgánicos que permitan la comunicación, la participación y la coresponsabilidad de todos los fieles de la comunidad parroquial.

SUBRAYADO 4º.- Evangelizar desde la Caridad misionera, desde los últimos, afectados por tantas pobrezas.

Hay tantas realidades, con rostros concretos de pobreza en nuestra localidad de Águilas… y no sólo de pobreza material. La opción por los pobres es una exigencia que brota del corazón del Evangelio. Nuestra acción misionera evangelizadora no puede olvidarse la encarnación en medio de los sufren cualquier necesidad y ser artifices de su promoción en busca de una dignidad integral para sus vidas.

En nuestra parroquia contamos con el protagonismo impagable de Cáritas y Hogar Betania, presencia en el mundo de los marginados para anunciarles a Cristo Salvador, compartiuendo sus impotencias y sufrimientos; procurando junto a ellos, abrir caminos para ir avanzando en la consecución de su dignidad humana, querida por Dios; y en cercanía y coordinación con tantas asociaciones que en nuestro pueblo trabajan en este sentido de promoción.

Nosotros desde el Evangelio queremos ver la realidad desde la mirada de los que sufren, acompañarles en sus esfuerzos, trabajar en la lucha contra sus carencias, denunciando como profetas todas aquellas estructuras que los asfixian, ignoran y arrinconan.

Hay que superar el asistencialismo que nos supone tanto esfuerzo que desgasta y tanta dedicación que nos absorve y paraliza, para ir avanzando en acciones de caridad, de solidaridad con y por los pobres. Una pastoral que diseñe nuevas respuestas organizativas desde una misión compartida.

SUBRAYADO 5º.- Ir dando un latido misionero a todas las expresiones de religiosidad popular.

Son abundantes las manifestaciones de religiosidad popular entre nosotros, pero se queda en lo puntual, en lo inmediato, en la ejecución exterior de la expresión religiosa de las hermandades, cofradias, asociaciones: celebraciones, procesiones, romerias etc… Es cierto que se quiere manifestar la fe, incluso con serios sacrificios y esfuerzos compartidos.

Debemos implicar este riquísmo mundo de la religiosidad popular en la acción evangelizadora misionera de la parroquia. A través de la Caridad, de acciones sociales, que estén familiarizados con los compromisos del Evangelio que su religiosidad implica… que descubran, como nos indica el papa Francisco “con gozo las semillas de la Palabra que en ellos late” (EG 11)

 Concluyendo

A grandes brochazos hemos procurado poner por escrito estas inquietudes que nos

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preocupan. Estamos buscando nuestro lugar en esta sociedad pluralista y secular. Esto nos significará mucha paciencia, reflexión, debate, renuncias y sufrimiento, opciones valientes y decididas… y mucha confianza en el Espíritu Santo que es el protagonista de la tarea evangelizadora de la Iglesia.

Es una realidad densa y compleja en el hoy que nos toca vivir, a la que no podemos acercarnos con generalidades e improvisaciones pastorales. Paso a paso, y todos unidos en fraternidad, iremos dando respuesta a ese anhelo, y casí impaciente, de renovación parroquial.

 



La parroquia es siempre válida
La exhortación apostólica Evangelii Gaudium ha llegado a nosotros como el documento programático del pontificado del Papa Francisco. Con este texto comenzamos a entender por donde él quería y quiere pastorearnos en el camino de la fe, marcado por la Alegría del encuentro con Cristo y por el anuncio vivo del Evangelio. No se trata tanto de poner el acento en las dificultades, lo que nos separa o paraliza, sino en acercar a todos al Señor, respetando los procesos que cada uno, en sus circunstancias concretas, está viviendo. Buscar espacios donde acompañar en la fe a cada persona, respetando sus tiempos y sobre todo acogiendo y ayudando a experimentar que en Cristo nadie es rechazado ni excluido, y por lo tanto la Iglesia debe resplandecer como esa casa de acogida con puertas abiertas donde todos podrán encontrar el calor del hogar.
Desde este posicionamiento la parroquia, aunque sin ser la única referencia pastoral y evangelizadora, recupera la relevancia que, quizá el paso del tiempo y el cansancio o la fatiga de la pastoral, le había hecho perder, pues ésta:
 No es una estructura caduca. Sigue siendo “la expresión más visible de la comunión eclesial. La misma Iglesia que vive entre las casas de sus hijos y de sus hijas”1.
1 Christifidelis laici, n. 26
“La parroquia no es una estructura caduca; precisamente porque tiene una gran plasticidad, puede tomar formas muy diversas que requieren la docilidad y la creatividad misionera del Pastor y de la comunidad. Aunque ciertamente no es la única institución evangelizadora, si es capaz de reformarse y adaptarse continuamente, seguirá siendo «la misma Iglesia que vive entre las casas de sus hijos y de sus hijas». Esto supone que realmente esté en contacto con los hogares y con la vida del pueblo, y no se convierta en una prolija estructura separada de la gente o en un grupo de selectos que se miran a sí mismos. La parroquia es presencia eclesial en el territorio, ámbito de la escucha de la Palabra, del crecimiento de la vida cristiana, del diálogo, del anuncio, de la caridad generosa, de la adoración y la celebración. A través de todas sus actividades, la parroquia alienta y forma a sus miembros para que sean agentes de evangelización. Es comunidad de comunidades, santuario donde los sedientos van a beber para seguir caminando, y centro de constante envío misionero. Pero tenemos que reconocer que el llamado a la revisión y renovación de las parroquias todavía no ha dado suficientes frutos en orden a que estén todavía más cerca de la gente, que sean ámbitos de viva comunión y participación, y se orienten completamente a la misión”. (EG 28)