SEPTENARIO en honor de la Virgen de los DOLORES -Patrona de Águilas- 2020

Con motivo de las particulares circunstancias que estamos viviendo, confinados en nuestra casa, os proponemos hacer en estos días, el Septenario en vuestra propia casa. Nos unimos en torno a nuestra Madre para pedirle que proteja a nuestras familias y a toda Águilas, de este mal que nos afecta.

 

ORACIONES INICIALES

V/: Señor, ábreme los labios.
R/: Y mi boca proclamará tu alabanza.

V/: Dios mío, ven en mi auxilio.
R/: Señor, date prisa en socorrerme.

V/: María, Madre de gracia, madre de misericordia.
R/: Defiéndenos del enemigo y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

V/: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
R/: Como era en el principio,
ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén

ORACIÓN PARA TODOS LOS DIAS

Oh, María, Madre de Dios y Madre nuestra, Virgen de los Dolores.

Este año 2020 es un año especialmente doloroso para nosotros, hemos tenido que suspender la oración pública de tu Septenario,

y todas las celebraciones que en tu honor realizamos el día de tu fiesta en nuestro pueblo de Águilas.
Rezamos unidos, tu Septenario de una forma personal, en nuestros domicilios,

porque estamos en Cuarentena, por la pandemia internacional que estamos viviendo del coronavirus,

que tantas vidas se está llevando.

Queremos estar contigo al pie de la Cruz, en esta hora que padecemos esta crisis sanitaria.

Al rezar el Septenario, te suplicamos a ti, nuestra madre Dolorosa, que nos prevengas de todo contagio, que nos ampares en esta hora de adversidad, y que seas el escudo protector de nuestro pueblo de Águilas, en tu corazón traspasado por la espada del dolor nos refugiamos.

Te pedimos que el virus no haga más daño y que pueda controlarse pronto la epidemia,
que devuelvas la salud a los afectados y la paz a los lugares a los que ha llegado.

Sostén y protege al personal sanitario que la combate, e inspira y bendice a los que trabajan para controlarla.

Confiamos en ti, danos serenidad, consuelo, paz y salud.

Virgen de los Dolores, protégenos y sigue cuidando a tu pueblo de Águilas que te quiere y te venera desde lo más profundo de su corazón. Amén

 

ORACION DE LOS 7 DOLORES DE LA VIRGEN MARIA

1er. Dolor: “LA PROFECÍA DEL ANCIANO SIMEÓN”

“Simeón dijo a María Madre de Jesús: “He aquí que éste está constituido para ruina y levantamiento de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción: y una espada traspasará tu propia alma, para que se revelen los pensamientos de muchos corazones”.
(Lc. 2, 34-35)

El primer dolor de María nos trae como principal y fundamental lección de amor la de querer al otro como es.

En este dolor se resalta, en primer lugar, la obediencia y oblación de María al plan salvífico de Dios cuya mejor expresión se encuentra en su fiat.

Virgen María, en tu corazón
la profecía del fíel Simeón,
clavó su espada.
¡Oh, Madre amada! que este tu dolor
me lleve al Señor.

—  Rezar 7 veces el  Ave María Dolorosa

V/. Dios te salve, María, llena eres de dolores; Jesús crucificado está contigo; digna eres de ser llorada y compadecida entre todas las mujeres, y digno es de ser llorado y compadecido Jesús, fruto bendito de tu vientre.

R/. Santa María, Madre del Crucificado, danos lágrimas a nosotros que crucificamos a tu Hijo, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Al terminar la 7ª Ave Maria se dice: Virgen de los Dolores, Patrona de Águilas. Ruega por nosotros, y protégenos del coronavirus.

2º Dolor: ” LA HUIDA A EGIPTO”

“Después que ellos (los Magos) se fueron, he aquí que un ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: levántate, toma al Niño y a su Madre y huye a Egipto, y estáte allí hasta que yo te diga; porque ha de suceder que Herodes busque al Niño para matarle.
Levantándose José, tomó al Niño y a su Madre, de noche, y se retiró a Egipto, y permaneció allí hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el profeta: “De Egipto llamé mi Hijo”. (Mt. 2, 13-15).

En este dolor el contexto bíblico-espiritual nos invita a descubrir en María la actitud valiente del emigrante y peregrino que, por amor a los suyos, es capaz de dejar casa, trabajo, comodidades y seguridades para protegerles de un presente amenazador o para procurarles un mañana mejor.

Herodes quiere a Jesús matar,
a tu alma hiere amargo penar.
Este es mi ruego, que tu gran dolor
crezca en mí el fuego del amor divino.

— Rezar 7 veces el  Ave María Dolorosa

V/. Dios te salve, María, llena eres de dolores; Jesús crucificado está contigo; digna eres de ser llorada y compadecida entre todas las mujeres, y digno es de ser llorado y compadecido Jesús, fruto bendito de tu vientre.

R/. Santa María, Madre del Crucificado, danos lágrimas a nosotros que crucificamos a tu Hijo, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Al terminar la 7ª Ave Maria se dice: Virgen de los Dolores, Patrona de Águilas. Ruega por nosotros, y protégenos del coronavirus.

3er. Dolor: “EL NIÑO JESÚS PERDIDO EN EL TEMPLO”

“Sus padres iban todos los años a Jerusalén en el día solemne de la Pascua. Y cuando tuvo doce años, subieron ellos a Jerusalén, según solían en aquella fiesta: y acabados los días, cuando se volvían, se quedó el Niño Jesús en Jerusalén, sin que sus padres lo advirtiesen. Creyendo que estaba Él con los de la comitiva, anduvieron camino de un día, y le buscaron entre los parientes y conocidos; como no le hallasen, se volvieron a Jerusalén buscándole.
Y aconteció que, tres días después, le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oyéndolos y preguntándoles. Y se pasmaban todos los que le oían de su inteligencia y de sus respuestas. Y cuando le vieron, se maravillaron. Y le dijo su Madre: Hijo, ¿por qué lo has hecho así con nosotros? Mira como tu padre y yo, angustiados, te buscábamos. Y le respondió: ¿Para qué me buscabais? ¿No sabíais que conviene que yo esté en las cosas de mi Padre? Más ellos no entendieron la palabra que les habló”. (Lc. 2, 41-50).

Se evidencia en este dolor el sentimiento de angustia que lleva a María a la búsqueda afanosa –cariñosa y preocupada- de quien anda por la vida perdido de orientación o necesitado de afecto y comprensión, se convierte así en la actitud más relevante de este dolor.

Al Hijo amado buscándole vas,
fuera el pecado, ya no pecar más.
Oye mi ruego: por tu gran dolor
que nunca me aleje de tu materno corazón.

—  Rezar 7 veces el  Ave María Dolorosa

V/. Dios te salve, María, llena eres de dolores; Jesús crucificado está contigo; digna eres de ser llorada y compadecida entre todas las mujeres, y digno es de ser llorado y compadecido Jesús, fruto bendito de tu vientre.

R/. Santa María, Madre del Crucificado, danos lágrimas a nosotros que crucificamos a tu Hijo, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Al terminar la 7ª Ave Maria se dice: Virgen de los Dolores, Patrona de Águilas. Ruega por nosotros, y protégenos del coronavirus. 

4º Dolor: ” LA VIRGEN SE ENCUENTRA CON JESÚS QUE CARGADO CON LA CRUZ CAMINA HACIA EL CALVARIO”

“Llora amargamente en la noche y corre el llanto por sus mejillas. No tiene quien la consuele. Sale a causa de la aflicción. Va entre las gentes sin hallar reposo. ¡Oh vosotros, cuántos por aquí pasáis: Mirad y ved si hay dolor comparable a mi dolor, al dolor con que yo atormentando!” (Lament. 1)

Se muestra en este dolor a María cuando va presurosa al encuentro de su Hijo, se puede deducir fácilmente la lección de amor que la Virgen nos ofrece de salir al encuentro de quien viene por el camino viviendo su viacrucis y cargado con la cruz del desafecto, de la incomprensión, del desamparo, de la enfermedad, de la persecución.

La Cruz al hombro lleva el Redentor,
ves con asombro su infinito amor.
Por tu gran dolor, haz que yo avance

y de Cristo alcance más y más amor

— Rezar 7 veces el  Ave María Dolorosa

V/. Dios te salve, María, llena eres de dolores; Jesús crucificado está contigo; digna eres de ser llorada y compadecida entre todas las mujeres, y digno es de ser llorado y compadecido Jesús, fruto bendito de tu vientre.

R/. Santa María, Madre del Crucificado, danos lágrimas a nosotros que crucificamos a tu Hijo, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Al terminar la 7ª Ave Maria se dice: Virgen de los Dolores, Patrona de Águilas. Ruega por nosotros, y protégenos del coronavirus.

5º Dolor: “MARIA AL PIE DE LA CRUZ EN LA MUERTE DE JESÚS”

“Jesús, dando un fuerte grito dijo: Padre, en tus manos entrego mi espíritu. Y diciendo ésto expiró”. (Lc. 23,v. 46).

La actitud fundamental que nos testimonia María en su quinto dolor de permanecer de píe junto a la cruz es, quizá, la manifestación más

extraordinaria de la capacidad de encarnación que necesitan todos aquellos que se sienten llamados a colaborar con Cristo en la gratificante tarea de crear una humanidad nueva y una nueva civilización cimentada en el amor.

En la Cruz clavado ves a tu Hijo,
será mi amado el Crucifijo.
Que de tus dolores, Madre querida
germinen flores de eterna vida.

—  Rezar 7 veces el  Ave María Dolorosa

V/. Dios te salve, María, llena eres de dolores; Jesús crucificado está contigo; digna eres de ser llorada y compadecida entre todas las mujeres, y digno es de ser llorado y compadecido Jesús, fruto bendito de tu vientre.

R/. Santa María, Madre del Crucificado, danos lágrimas a nosotros que crucificamos a tu Hijo, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Al terminar la 7ª Ave Maria se dice: Virgen de los Dolores, Patrona de Águilas. Ruega por nosotros, y protégenos del coronavirus.

6º Dolor: “MARIA AL PIE DE LA CRUZ RECIBE EL CUERPO MUERTO DE SU HIJO”

“Uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al punto salió sangre y agua”.  (Jn. 19. v.34).
“Llegada la tarde, vino un hombre de Arimatea, de nombre José, discípulo de Jesús. Se presentó a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Pilato entonces ordenó que le fuese entregado. Él tomando el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia” (Mt. 27, 57-59).

Se muestra en este dolor la maternal ternura de la Madre acogiendo al Hijo muerto, recibiéndolo en su regazo, se nos presenta a María como la madre de una gran familia, cuya capacidad de acogida no se agota nunca, porque sabe que siempre falta algún hijo por llegar.

A Jesús muerto das tus abrazos,
su cuerpo muerto tienes en brazos.
¡Oh Madre fiel! mi culpa es tu hiel;
pido en tu dolor del Cristo el amor.

— Rezar 7 veces el  Ave María Dolorosa

V/. Dios te salve, Maria, llena eres de dolores; Jesús crucificado está contigo; digna eres de ser llorada y compadecida entre todas las mujeres, y digno es de ser llorado y compadecido Jesús, fruto bendito de tu vientre.

R/. Santa María, Madre del Crucificado, danos lágrimas a nosotros que crucificamos a tu Hijo, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Al terminar la 7ª Ave Maria se dice: Virgen de los Dolores, Patrona de Águilas. Ruega por nosotros, y protégenos del coronavirus.

7º Dolor: ” LA SEPULTURA DE JESUS Y LA SOLEDAD DE LA VIRGEN MARIA”

“Él (José de Arimatea), tomando el cuerpo (de Jesús) lo envolvió en una sábana limpia y lo depositó en su propio sepulcro, del todo nuevo, que había sido excavado en la peña, y corriendo una piedra grande a la puerta del sepulcro, se fue”. (Mt. 27, 59-60)

No debe entenderse en este dolor la soledad de María como una soledad triste, sino gozosamente contemplativa, y de absoluta confianza en que, incluso contra toda humana esperanza, las cosas –y sobre todo las personas- pueden cambiar, pueden mejorar, pueden volver a la vida.

Tu gran soledad yo considero,
yo te venero, de mí ten piedad.
Por tus dolores, que tu corazón
llenan de pena,su gracia obtengan
los pecadores.

— Rezar 7 veces el  Ave María Dolorosa

V/. Dios te salve, María, llena eres de dolores; Jesús crucificado está contigo; digna eres de ser llorada y compadecida entre todas las mujeres, y digno es de ser llorado y compadecido Jesús, fruto bendito de tu vientre.

R/. Santa María, Madre del Crucificado, danos lágrimas a nosotros que crucificamos a tu Hijo, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Al terminar la 7ª Ave Maria se dice: Virgen de los Dolores, Patrona de Águilas. Ruega por nosotros, y protégenos del coronavirus.

-Suplicamos la GRACIA que deseamos alcanzar por intercesión de nuestra Madre, la Virgen de los Dolores.

PLEGARIA A LA VIRGEN DE LOS DOLORES,  PATRONA DE ÁGUILAS

(Letra: Antonio Sánchez-Fortún Mulero – Música: Sebastián Fernández Martínez)

Sembradora de amor y de sonrisas eres tú, la Virgen de mi pueblo,

con tu aire de moza campesina y tu aroma de viento marinero.

Veo en ti a la mujer sencilla,
como a la madre que, de bien pequeño, me enseñaba,

sentado en sus rodillas, a rezarte para adorarte luego.

Tú presides la entrada de mi casa, pues,

con tu mirada de dolor sereno, me consuelas, aunque estés callada,
revistiéndome de alma todo el cuerpo.

Tú me has visto nacer ante tus plantas y espero me des tu adiós postrero:

¡No me faltes el día que me vaya! Elévame a la cumbre de tu cielo

—   Oración final  para todos los días

Oh María, Virgen de los Dolores, Patrona de nuestro pueblo de Águilas, con cariño de hijo/a vengo a ofrecerte cuanto soy y cuanto tengo: mis ojos para mirarte, mi voz para alabarte, mi vida para servirte, mi corazón para amarte. Acepta, Madre, esta ofrenda de toda mi vida como expresión de mi cariño.
Te encomendamos a nuestros enfermos, a los ancianos, a los emigrantes, a los parados, a los que sufren la desunión familiar, a los que son víctimas del odio, la violencia… a todos nuestros hermanos de Águilas que sufren y cada día lloran sus desgracias. ¡Cóbijalos bajo tu manto de Madre!
Y proteje a todo nuestro pueblo de Águilas de la pandemia del coronavirus, sigue cuidando a tus hijos de todo mal, porque siempre confiamos en ti. Amén