Unción de enfermos

Ya desde los primeros tiempos, la comunidad cristiana primitiva expresó la atención pastoral a los enfermos en las palabras de la carta de Santiago (5, 13-16). Estas consignas se han convertido a lo largo de la historia de la Iglesia, en la norma litúrgica de la unción de los enfermos y la teología de la unción, aunque no lo diga explícitamente.
Queridos hermanos: ¿Sufre alguno de vosotros? Rece. ¿Está alegre alguno? Cante cánticos. ¿Está enfermo alguno de vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, y que recen sobre él, después de ungirlo con óleo, en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo curará, y si ha cometido pecado, lo perdonará”. Así pues, confesaos los pecados unos a otros, y rezad unos por otros, para que os curéis. Mucho puede hacer la oración del justo (Santiago 5, 13-16).
Como señala el Ritual de la Unción y la cura pastoral de los enfermos, la persona enferma “en su integridad recibe ayuda para la salvación, se anima con la confianza en Dios y se vuelve fuerte contra las tentaciones del maligno y la ansiedad de la muerte, hasta poder no solamente tolerar los males, sino combatirlos y conseguir la salud si conviene para su salvación; le da, además, si cabe, el perdón de los pecados, y lleva a término el camino penitencial del cristiano” (núm. 6).
HORARIOS
- Cada vez que un enfermo lo solicite
- Dos celebraciones comunitarias: 11 de febrero (Jornada mundial del enfermo) y VI Domingo de Pascua (Pascua del enfermo)
