La Parroquia San José de Águilas vivió una celebración especialmente emotiva, de esas que quedan guardadas en el corazón de una comunidad. Una Eucaristía marcada por dos sentimientos que, aunque puedan parecer distintos, caminaron unidos durante toda la celebración: la gratitud por lo vivido y la esperanza ante lo que comienza.
Durante la Santa Misa tuvimos la oportunidad de despedir con mucho cariño al Padre Hervé, dando gracias a Dios por el tiempo que ha compartido con nuestra parroquia, por su servicio, su cercanía y por cada uno de los momentos vividos junto a nuestra comunidad.
Las despedidas nunca son sencillas cuando han existido afecto, convivencia y camino compartido. Cada sacerdote que pasa por una comunidad deja algo de sí mismo, pero también se lleva consigo una parte de las personas que ha encontrado en el camino. Por eso, más que un adiós, queremos que estas palabras sean un profundo gracias.
Gracias, Padre Hervé, por tu disponibilidad, por tu entrega y por haber formado parte de la vida de nuestra parroquia. Pedimos al Señor que te acompañe en esta nueva etapa, que siga sosteniendo tu vocación y que continúe haciendo fecundo tu ministerio allí donde seas llamado a servir.
Pero la vida de la Iglesia es también camino, renovación y nuevos comienzos. En esta misma celebración tuvimos la alegría de dar la bienvenida al Padre Stanislaus, que comienza ahora su andadura junto a nosotros.
Lo recibimos con ilusión, cariño y los brazos abiertos, deseando que poco a poco pueda sentir San José de Águilas como su casa y descubrir en nuestra comunidad una familia con la que compartir la fe, la oración, las alegrías y también las dificultades del día a día.
Comienza ahora una nueva etapa para todos. Una etapa que queremos poner, como siempre, en manos del Señor, pidiéndole que nos ayude a seguir creciendo como parroquia y como comunidad cristiana.
Padre Hervé, gracias por todo lo sembrado entre nosotros. Padre Stanislaus, bienvenido a esta familia.
Que San José nos acompañe y nos ayude a continuar caminando juntos, sabiendo que las personas pueden cambiar y los caminos pueden tomar nuevas direcciones, pero hay algo que perLa Parroquia San José de Águilas vivió una celebración especialmente emotiva, de esas que quedan guardadas en el corazón de una comunidad. Una Eucaristía marcada por dos sentimientos que, aunque puedan parecer distintos, caminaron unidos durante toda la celebración: la gratitud por lo vivido y la esperanza ante lo que comienza.
Durante la Santa Misa tuvimos la oportunidad de despedir con mucho cariño al Padre Hervé, dando gracias a Dios por el tiempo que ha compartido con nuestra parroquia, por su servicio, su cercanía y por cada uno de los momentos vividos junto a nuestra comunidad.
Las despedidas nunca son sencillas cuando han existido afecto, convivencia y camino compartido. Cada sacerdote que pasa por una comunidad deja algo de sí mismo, pero también se lleva consigo una parte de las personas que ha encontrado en el camino. Por eso, más que un adiós, queremos que estas palabras sean un profundo gracias.
Gracias, Padre Hervé, por tu disponibilidad, por tu entrega y por haber formado parte de la vida de nuestra parroquia. Pedimos al Señor que te acompañe en esta nueva etapa, que siga sosteniendo tu vocación y que continúe haciendo fecundo tu ministerio allí donde seas llamado a servir.
Pero la vida de la Iglesia es también camino, renovación y nuevos comienzos. En esta misma celebración tuvimos la alegría de dar la bienvenida al Padre Stanislaus que comienza ahora su andadura junto a nosotros.
Lo recibimos con ilusión, cariño y los brazos abiertos, deseando que poco a poco pueda sentir San José de Águilas como su casa y descubrir en nuestra comunidad una familia con la que compartir la fe, la oración, las alegrías y también las dificultades del día a día.
Comienza ahora una nueva etapa para todos. Una etapa que queremos poner, como siempre, en manos del Señor, pidiéndole que nos ayude a seguir creciendo como parroquia y como comunidad cristiana.
Padre Hervé, gracias por todo lo sembrado entre nosotros. Padre Stanislaus, bienvenido a esta familia.
Que San José nos acompañe y nos ayude a continuar caminando juntos, sabiendo que las personas pueden cambiar y los caminos pueden tomar nuevas direcciones, pero hay algo que permanece: la fe que nos une y el amor de Dios que nos sostiene.manece: la fe que nos une y el amor de Dios que nos sostiene.

































