Ofrenda de los Magos al Niño Jesús

 

Llegamos a ti, querido Niño, después de haber recorrido
el mundo que tú has venido a salvar.
Hemos visto sonreír a todos los niños,
hemos cultivado su fe y sus ilusiones,
hemos repartido regalos y regalos…
Pero traemos el corazón cansado y dolorido.

. Nos duele que en nuestra fiesta se olviden de la estrella.
. Nos duele que piensen más en los cofres que en ti.
. Nos duele que los regalos estén mal repartidos.
. Nos duele, sobre todo, tantos y tantos niños  que se nos han muerto en los brazos.

Hoy te traemos, querido Niño,
no ya oro, incienso y mirra. Te traemos:

– Las lágrimas de las madres que nada pueden dar a sus hijos.
– El hambre de tantos niños que no pueden rezar el Padre nuestro, porque les falta el pan de cada día, lo buscan en los basureros.
– Las llagas de los enfermos que no se curan por falta de medicinas.

Te traemos también:
– El paro de los obreros.
– El desarraigo de los inmigrantes; muchos han de separarse de sus hijos.
– La angustia de los niños que ven a sus padres separados.
– El grito sordo y anónimo de millones de abortos.

lo-adoraronoNo queremos seguir, Jesús, porque estás llorando, y eres niño.
Te vamos a decir otras cosas que hemos visto.
– Hay muchas estrellas y muy bonitas en el cielo.
– Constelaciones de estrellas que se llaman voluntarios.
– Cantidad de misioneros, portadores de luz y consuelo.
– Movimientos que luchan por otro mundo más bonito y más bueno.
– Familias que son iglesias resplandecientes.
– Niños inocentes que de verdad te quieren.
– Hijos de la paz y las bienaventuranzas por millones.
– Testigos misericordiosos que siguen recorriendo los caminos cargados de vendas, aceite y vino.
– Iglesias pobres y fervorosas, en las que se siente tu presencia.
– Te hemos visto, Jesús, en tantos y tantos pobres, enfermos y niños.

Hoy, querido Niño, no te regalamos nada ni te pedimos nada.
Sólo queremos que mires y nos sonrías.
Sí, te vamos a pedir dos cosas:

Que no se nos vuelva a ocultar la estrella.
Que nos bendigas, para que podamos seguir bendiciendo, y recorriendo con ilusión los caminos de este mundo nuestro.