Cuaresma: ¡nuestra GRACIA es Cristo!

Hemos empezado el tiempo litúrgico de Cuaresma. Un tiempo en que la Iglesia nos invita a una preparación conveniente para celebrar en verdad la Pascua del Señor, que será dentro de cuarenta días, el próximo 15 de Abril.
Es un tiempo para renovarnos, para convertirnos, para crecer en nuestra vida cristiana. Repetiremos signos y ritos ya clásicos en estos días, como el ayuno, el vía crucis, la oración apropiada, la limosna. Pero no pongamos el acento en la materialidad de los ejercicios, sino en el espíritu y verdad.
La Cuaresma es un tiempo oportuno para recibir más gracia. La Cuaresma es un tiempo importante para abrirse a la gracia de Dios. Nuestra gracia es Cristo. En Él Dios tiene siempre abierta la puerta de su benevolencia. De ti depende que Cristo sea fuente de gracia.

¿Querrás, en esta Cuaresma, oír su llamada? ¿Querrás escuchar su voz? ¿Querrás abrirle de par en par las puertas de tu corazón?

Orar-Ayunar-Dar-
Aprovécha este tiempo de gracia, este tiempo favorable. La Cuaresma no puede considerarse un tiempo molesto y antipático. Ni el ayuno ni los demás ejercicios cuaresmales pueden hacerse de mala gana. Es tiempo de gracia y la gracia siempre es graciosa. Si crees en Cristo, todo lo que te acerque a Él te llenará de gracia.

Cristo es el camino
que debes seguir, la verdad
que debes creer,
la vida que debes esperar.
Vive inténsamente este
tiempo de gracia.


Oración: “Bendito seas, Padre”

Bendito seas, Padre,

por esta gracia y este tiempo;

por concedernos un momento oportuno

de preparación a las fiestas pascuales.

Bendito eres, Tú,  Padre,

porque llamas a cada uno de los creyentes

a emprender de manera más personal y consciente

su compromiso de seguir a Jesús,

tu Hijo y nuestro Hermano.

Bendito eres, Tú, Padre,

por interpelarnosgral-cuaresma-dest-1038x576

en lo profundo y radical de la vida

y por liberarnos de nuestras seguridades falsas

y de los ídolos secretos que construimos sin cesar.

Bendito eres, Tú, Padre,

porque nos das el Espíritu,

el único que puede convertirnos,

el único que puede atravesar nuestros pensamientos,

el único que puede darnos un corazón de hijos

según el corazón de tu Hijo Jesús.

Padre, que esta Cuaresma sea el tiempo propicio

de nuestra vuelta hacia ti,

Dios único y verdadero,

y marchemos unidos por la senda del Evangelio.